Reflexiones: Los sueños

La vida no es más que un sueño; mi propio sueño. Sueño a toda hora las 24 horas del día; sueño mientras duermo, camino, pienso, leo y escribo. Ahora mismo estoy soñando.
He entrado en un sueño eterno del que no puedo salir y vengo preso de este desde mucho antes de nacer. No podría precisar desde que instante porque cuando adopté este cuerpo, luego de reencarnarme, mi mente borró todo recuerdo que tengo de mis vidas pasadas.
Siempre he tenido la sensación de que nadie existe en verdad, de que yo soy el único ser vivo en mi sueño, en mi vida, y que todas las personas de este planeta, que yo he creado en mi mente, no son más que actores o personajes de ciencia ficción que me acompañan mientras estoy lúcido.
La lucidez a la que me refiero es mi estado actual, ahora mismo mientras escribo estas líneas y tengo los ojos abiertos, mientras controlo lo que hago porque cuando duermo no puedo controlar nada. He ahí la diferencia: Cuando estoy despierto soy dueño de mi destino, pero cuando duermo soy solo partícipe. No sería propio entonces llamar a mi estado lúcido “soñar despierto” puesto que, como dije antes, sueño eternamente. A este estado de lucidez lo llamo el “sueño activo.” Cuando duermo y creo que mi mente descansa, en realidad no lo hace, solo cambia de estado a lo que llamo “sueño pasivo”.
En el sueño pasivo mi mente se llena de personajes que me acompañan en esta vida y también de los que me acompañaron en vidas pasadas pero que no reconozco porque alguien los borró de mi inconsciente. Todos se mezclan en situaciones improbables, en lugares surrealistas, distorsionados y aberrantes; algunos preciosos y otros terroríficos. Ahí soy un ente pasivo, observante y partícipe a la vez, soy el actor principal en una película de Buñuel donde todos los demás son actores de reparto. Las situaciones son un reflejo de mis más oscuros deseos, de mis miedos y fantasías.
En una oportunidad, mientras dormía, por unos cuantos minutos me abstraje de mi “sueño pasivo” y me di cuenta que podía controlar lo que sucedía. Fue un momento genial en el que cambié mi destino, fue como verme desde afuera, como decirle al director de la película: Hey! Yo hago lo que me da la gana y si quiero cambiar el libreto pues lo cambio! En esa ocasión yo estaba en mi colegio, y según Buñuel, debía tomar un avión para irme a algún lugar remoto, pero en vez de hacer eso, decidí irme a mi casa. Me di cuenta que podía cambiar mi sueño y lo hice, entré al limbo onírico entre el sueño activo y el sueño pasivo hasta que abrí los ojos y otra vez regresé a mi realidad.
El tiempo no existe. Alguien inventó esa palabra para vender relojes. La noción que tenemos del tiempo es absolutamente subjetiva y si hay una forma de comprobarlo es mirándose al espejo. Para algunos los años no pasan en vano, pero para otros, los años parecen eternos. Todo depende del cristal con el que lo mires.
El pasado es inmediato, lejano y cercano a la vez. Mientras escribo estas líneas, mientras respiro, mientras pienso, todo ya es parte del pasado. El presente es relativo y el futuro se mezcla con el presente a cada instante.
El futuro es un sin fin de incertidumbres, un vaivén de probabilidades y casualidades. La suerte es una suma de contingencias en un tiempo y espacio pero en el sentido estricto de la palabra, no existe.
El sueño activo es lineal, de eso estoy seguro. No hay forma de retroceder en el tiempo y tampoco de apresurar al futuro. Es una lástima. El espacio que nos rodea es lo que hace que el tiempo sea lineal, pero como dije antes, todo es subjetivo.
En el sueño pasivo en cambio, el tiempo es no-lineal. Puedo saltar al futuro y regresar al presente, puedo ir al pasado y confundir a los personajes del pasado con los del presente. Todo es posible en el sueño pasivo. Puedo verme de niño jugando con mis amigos, todos de la misma edad y de pronto uno de ellos tiene treinta años. Cómo es posible que esté en la misma escena si todos tienen la misma edad? Puedo verme de viejo, en otro sitio y con otro cuerpo. Puedo viajar en el tiempo y el espacio a la velocidad de la luz. Si llego a verme en otro cuerpo, tal vez sea una vida pasada y tal vez queden algunos recuerdos de esa vida enterrados en mi memoria y solo cuando duermo, puedo rescatar esos recuerdos que aún guardo en mi inconsciente.
A veces me encantaría editar mi vida, así como edito los programas de televisión en la computadora. Copiar, pegar, seleccionar, mover, borrar. Ajustar el color, el audio y colocar los créditos. Jugar con los tiempos y los espacios; borrar personajes, retocar a otros y añadir a los que faltan. Cerrar episodios para empezar la segunda, tercera y cuarta temporada. Poner un poco de dramatismo a las escenas finales y eliminar los conflictos innecesarios.
El poder de la mente es más fuerte de lo que imaginas, nada es real. Todo lo que ves, tocas, sientes y crees que existe, no existe. Es una proyección de tu mente para que tu propio sueño tenga un sentido.

Abrazos,
Tu hermano Dominicano,
Carlos
es una pregunta que me gustaria fuese contestada,,, ami me pasa muy seguido
saludooos
Controlar los sueños es desarrollar un entendimiento superior a los demas, es un paso hacia el desdoblamiento o lo que algunos llaman la proyección astral. Agunas de estas cosas son solo teorias pero los sueños lúdicos (en los que controlas lo que pasa) han sido estudiados por psicólogos, filosofos y cientificos y esta cientificamente comprobado que extisten. Ahora, de que sirve? Si estas interesada en vidas pasadas y entender un poco mas de tu propia personalidad, analizar los sueños es muy útil, te da claves de tus deseos reprimidos, de tus miedos y de tus angustias. En verdad puedes entender bastante de tu persona analizando tus propios sueños.
Gracias por comentar.